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Luxación de rótula: rehabilitación veterinaria

Magnetoterapia rehabilitación veterinaria

Luxación de rótula: rehabilitación veterinaria

Si sois de los que os fijáis en los perros mientras vais paseando, seguro que en alguna ocasión habréis visto cómo alguno de ellos, mientras va caminando, da repentinamente un pequeño saltito y mantiene una de las extremidades traseras elevada durante unos pasos, para poco después volver a una posición normal, mientras el perro sigue caminando de forma indiferente. Lo que ha ocurrido en ésta situación es que la rótula se ha luxado, pero ha vuelto a su posición normal poco después.

¿Por qué ocurre esto?

La luxación de rótula es una de las causas más frecuentes de cojera en perros de razas pequeñas. Aunque en ocasiones puede ser debido a un traumatismo, en la mayoría de los casos se trata de un problema congénito y algunas razas están más predispuestas (Bichón Maltés, Yorkshire Terrier, Caniche, Pomerania, Chihuahua, Pekinés…). En cada animal se puede deber a una causa diferente, ya que ésta patología es multifactorial:

  • Surco troclear demasiado superficial (debería ser lo suficientemente profundo como para acunar la rótula mientras se mueve hacia arriba y hacia abajo)
  • Angulación anormal y torsión del fémur
  • Desviación de la cresta tibial
  • Estrechez/atrofia del cuádriceps
  • Ligamento rotuliano debilitado o elongado

En el 80-90% de los casos, la luxación es medial.

Luxación rótula veterinaria

Rótula de perro normal y rótula luxada

 

Aunque como decimos, ésta patología es típica de razas pequeñas, perros de razas grandes con displasia de cadera pueden desarrollar de manera secundaria luxación de rótula a consecuencia de un cambio en la ergonomía del esqueleto.

¿Cuáles son las consecuencias?

Si la luxación de rótula es crónica, conducirá a la erosión del cartílago por la fricción constante, y finalmente a la osteoartrosis. En este caso, existirá dolor y una cojera más constante.

Además, la luxación de rótula cambiará la biomecánica de la rodilla y someterá al ligamento cruzado craneal a más estrés y tensión, lo que puede resultar en su rotura (entre un 15% y un 20% de perros con luxación de rótula sufrirán rotura de ligamento cruzado craneal).

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

En primer lugar, se realizará una anamnesis en donde se incluirán todos los síntomas que describa el propietario, como puede ser la situación del salto durante el paseo, una cojera ocasional, pérdida repentina de apoyo en el miembro o postura sentada anormal con la rodilla colocada hacia afuera.

A continuación, se procederá a realizar un examen ortopédico en el que además de apreciar cómo se encuentra la rótula podremos determinar si existe crepitación, lo que indicará si existe desgaste de cartílago (en éstos casos la recuperación será más lenta).

Por último, se podría precisar la realización de radiografías para confirmar el grado de luxación y determinar el grado de deformación ósea. 

Tras todo esto, se clasificará el grado de luxación de 1-4 dependiendo de la gravedad. El grado 1 es el menos grave ya que la rótula se desliza fácilmente de nuevo a su localización normal por sí misma, mientras que en el Grado 4 la rótula está atascada y fuera de su posición normal. 

En los grados más leves, se puede optar por un tratamiento conservador mientras que en los casos más graves la única opción será la cirugía. En ambos casos, la rehabilitación y fisioterapia es una etapa imprescindible del tratamiento.

Fisioterapia y rehabilitación en el tratamiento conservador

En este caso nos centraremos en mejorar la estabilidad de la rodilla. Para ello realizaremos diferentes ejercicios para fortalecer el cuádriceps y los músculos laterales del muslo (bíceps femoral y tensor de la fascia lata) y para reducir la rotación hacia el exterior de la cadera si está presente. Es muy importante que el paciente se mantenga en movimiento, cuanto más tonificados estén los músculos de las extremidades del perro, más estable estará la rótula.

En el caso de que sea un paciente en el que ya esté presente la osteoartrosis, además de los ejercicios de fortalecimiento, trataremos el dolor y recuperaremos la movilidad articular mediante electroterapia, magnetoterapia y terapias manuales. 

Por otra parte, revisaremos la dieta de la mascota para lograr que alcance un peso óptimo. Esto resulta imprescindible para reducir la carga y el estrés en las articulaciones. Además, nos plantearemos la inclusión de algún nutracéutico.

Para un mayor bienestar en el hogar, intentaremos evitar que los suelos sean resbaladizos (se pueden poner alfombras) y colocaremos su cama en un lugar accesible evitando que realice saltos de forma constante (como es el caso de las mascotas que están acostumbradas a subir al sofá).

En algunos casos, también puede resultar beneficiosa la aplicación de una órtesis de rodilla que permita mantener la rótula en su lugar.

Ejercicios terapéuticos fisioterapia veterinaria Vet&Run

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Rehabilitación post-cirugía

En los casos en los que se haya optado por la cirugía, estableceremos unas metas que suelen ser comunes para la mayoría de los pacientes: controlar el dolor, controlar la inflamación, restaurar el rango de movilidad articular, fortalecer los músculos y fomentar el uso de las extremidades.

Todo esto lo conseguiremos con diferentes técnicas que podemos empezar a aplicar el mismo día tras la cirugía:

  • Crioterapia: tratamiento de la inflamación
  • Magnetoterapia: la utilizaremos para la recuperación postoperatoria, estimulando la regeneración de los tejidos dañados, y más adelante para la recuperación de la movilidad articular.
  • Electroterapia (TENS/EMS): nos permite controlar el dolor, mejorar la circulación, evitar la atrofia, etc.
  • Terapias manuales: masaje, movilizaciones pasivas, ejercicios flexibilizantes…
  • Ejercicios terapéuticos: ejercicios pasivos o activos según el momento en el que nos encontremos. En las últimas sesiones estarán enfocados a mejorar la coordinación, el equilibrio y el fortalecimiento muscular.  

En algunas ocasiones puede suceder que, tras la cirugía, el animal continúa saltando o cargando la extremidad. Éste comportamiento puede deberse a un mal hábito en caso de luxaciones crónicas o a causa de molestias asociadas a cambios degenerativos. En todos los casos, adaptaremos las sesiones a cada paciente e iremos evolucionando para lograr las metas propuestas.

Magnetoterapia rehabilitación veterinaria

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Ultrasonidos terapéutico rehabilitación veterinaria Vet&Run

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Olga López

Veterinaria especialista en Rehabilitación y Fisioterapia

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Olga López

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